miércoles, 4 de mayo de 2011

LAS NOTICIAS DE SANCHO SOBRE DULCINEA. OPINIÓN DE ANDRÉS SOBRE LA CABALLERÍA ANDANTE

Don Quijote estaba muy interesado en saber cosas de Dulcinea. Así que interrogó a Sancho por todo lo referido a su embajada a Dulcinea. Sancho fue ensartando una mentira con otra para salir airoso de la empresa.  Le dijo que cuando llegó, Dulcinea estaba cribando el trigo rubión (De las tres clases de trigo: candeal, trechel y rubión, este es el peor). Le pidió don Quijote que no se dejara nada en el tintero (que no se olvidara ni un detalle) y mostró especial interés en saber lo que Dulcinea pensaba de él. Le contestó que esta ni siquiera le preguntó; no obstante, le dijo que don Quijote se había quedado haciendo penitencia y maldiciéndose su fortuna por no tener a su lado a su señora. Le respondió don Quijote que no maldecía su fortuna, sino que estaba orgulloso de tener una tan alta señora. Lo de alta lo utiliza Sancho para burlarse, diciendo que es tan alta como él, pues cuando entre los dos echaron un saco sobre el rucio, comprobó su estatura.

Aprovecha lo anterior para preguntarle que qué fragancia exhalaba. Sancho le contesta que desprendía cierto tufo a piel cultivada y olor a hombruno. Quiso saber don Quijote lo que hizo cuando leyó la carta y Sancho le contestó que no la leyó porque no sabía leer. Lo que sí le dijo Dulcinea es que deseaba que su caballero dejase la sierra y fuera a verla al Toboso.

Le preguntó don Quijote que si le entregó alguna prenda para él y Sancho replicó que únicamente le dio un trozo de pan y queso ovejuno. Le contesta don Quijote que si no le dio algo de oro es que no lo tenía por allí, pero que “buenas son mangas después de Pascua” (lo bueno siempre es bueno, aunque llegue a deshora). Pasa a continuación don Quijote a decirle que está extrañado del poco tiempo que había tardado. Lo atribuye a que algún encantador amigo suyo había llevado a Sancho por los aires., pues existían encantadores que de esta manera colaboraban con los caballeros andantes cuando se tenían que trasladar a lugares lejanos.

Dice don Quijote que tiene dudas sobre lo que debe de hacer: ¿Ir al Toboso, como le pide Dulcinea o cumplir la palabra que le ha dado a la princesa Micomicona?. Considera que debe cumplir su palabra y después dirigirse al Toboso. Inmediatamente intervino Sancho para decirle que se casara con Micomicona, que los podría casar el cura, pues “más vale pájaro en mano que buitre volando y quien bien tiene y mal escoge, por bien que se enoja no se venga.”

Don Quijote le dice que si el interés que muestra es por conseguir recompensas económicas, él, si recibe alguna parte del reino de Micomicona, se la entregaría a Sancho. Le pide a continuación que de lo que han hablado no diga nada a nadie, pues Dulcinea era muy reservada en sus pensamientos. Esto lo aprovecha Sancho para preguntarle a don Quijote que por qué obliga a los que vence a presentarse a su señora. Don Quijote responde que porque así lo disponen las leyes de la caballería para las damas de los caballeros: deben tener muchos vasallos que las sirvan, sin que los pensamientos vayan a más, interpretándolo Sancho que él ha oído hablar de esa clase de amor: “he oído predicar que se ha de amar a nuestro Señor, por sí solo, sin que nos mueva esperanza de gloria o temor de pena”

Elogió don Quijote la forma de hablar de Sancho y, en ese momento oyeron la voz del barbero diciéndoles que se esperasen un poco, pues había una fuentecilla y querían pararse a beber. Así lo hicieron y comieron algo.

Estando en esto pasó por allí un muchacho que llorando se abrazó a un apierna de don Quijote. Le dijo que era Andrés, a quien él había desatado de la encina en la que lo estaban castigando (cap. IV)

De inmediato don Quijote lo reconoció y lo puso de ejemplo de lo que los caballeros andantes hacen en bien de los necesitados. Invitó a Andrés a que les contase la heroicidad. El muchacho  contestó que no solamente no le pagó su amo, sino que descargó toda su cólera contra él y por culpa de don Quijote ha estado mucho tiempo en el hospital, debido a la paliza que le dio.

Decidió don Quijote ir en busca del labrador, pues ya sabía él por experiencia que “no hay villano que guarde palabra que tiene, si no saca provecho en guardarla” .  Cuando Dorotea se da cuenta de que don Quijote se disponía a marcharse, le pidió que no se entremetiera en  ninguna empresa  hasta no haber terminado con la suya.

Dice don Quijote que tendrá que esperar Andrés por las razones que había apuntado Dorotea. Pidió el muchacho algo de comer. Sancho le dio pan y queso y maldiciendo a don Quijote y a todos los caballeros andantes del mundo se marchó corriendo camino de Sevilla, quedándose don Quijote afrentado por sus palabras.



Comentario

En este capítulo podemos apreciar varios puntos de vista que justifican las diversas lecturas que se han hecho sobre El Quijote

a)      El engaño de Sancho. Una vez más hemos de mencionar el concepto de verdad, expuesto por Cervantes en el capítulo XI. El hecho de que “la verdad aparezca oscurecida por los interese de los hombres”, avala la interpretación realista del libro y sostiene la tesis de A. Parker. Sancho miente porque así le interesa. Se libra de la reacción colérica de don Quijote y mantiene su ilusión de sacar partido por lo que cree que a él lo beneficia: el casamiento de don Quijote con la Mitomicona.

b)      El personaje de Sancho. Lázaro Carreter analizó, como ya expuse en anteriores capítulos, la polifonía de la obra. Sostiene la tesis, a partir de los estudios de Bajtin, de que con Cervantes se funda la novela moderna porque “ha enseñado a acomodar el lenguaje a la realidad del mundo cotidiano”. Es decir, Sancho, un pobre rústico y analfabeto y muchos otros personajes de la obra, utilizan “un lenguaje estándar, bajo pero no desviante, que sea “grosero”, esto es, humilde por la simplicidad, estupidez o vivacidad de lo que se dice”.  Sancho deforma los refranes: en vez de” Más vale pájaro en mano que ciento volando”, dice “Más vale pájaro en mano que buitre volando”. En vez de decir, “Quien bien tiene y mal escoge, por mal que le venga no se enoje”, dice “quien bien tiene y mal escoge, por bien que se enoja no se venga”.

c)       La opinión de Andrés sobre don Quijote y los caballeros andantes. Cervantes quería ridiculizar los libros de caballerías. Como advierte Leo Spitzer, quiere advertir sobre los peligros que algunos libros llevan. A don Quijote, su intervención en la liberación de Andrés da como resultado lo opuesto de lo esperado y el niño termina maldiciendo lo que el héroe ha hecho, por las consecuencias que le trajo.

d)      En el sentido anterior, el falso engaño de don Quijote, puesto a través de la afirmación: “No hay villano que guarde palabra que tiene si no saca provecho en guardarla”, se corresponde con la falsa imagen que a veces tenemos de las cosas. En este sentido “Predmore ha señalado la frecuencia y el cuidado con que el libro distingue entre las cosas que son verdad, las que por inferencia deben serlo y las que sólo parecen serlo” (Eisenberg. La interpretación cervantina del Quijote). Don Quijote quiere que Andrés comunique con alharacas la hazaña de su liberación; lo que recibe es un conjuro diciéndole que se alejen todos los caballeros andantes.

  

 




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