domingo, 8 de mayo de 2011

CAPÍTULO XXXIII. SE INICIA LA NOVELA DEL "CURIOSO IMPERTINENTE"

El cura dio lectura a la novela, diciendo que En Florencia, vivían dos jóvenes amigos ricos y caballero, llevados por tal grado de amistad que eran conocidos por todos, como “los dos amigos”. Uno se llamaba Anselmo y era aficionado a pasatiempos amorosos; el otro, Lotario, a los de la caza.

Anselmo se enamoró de Camila, joven bellísima y honesta. Le confió el secreto a Lotario y quiso que este fuese el que interviniese en pedirle la relación a sus padres. Quedó satisfecha Camila de su casamiento con Anselmo y muy agradecida a Lotario por lo que había hecho. Este, una vez pasadas las bodas, dejó de ir con la frecuencia que solía a casa de su amigo, porque “no se han de visitar ni continuar las casa de los amigos casados de la misma manera que cuando eran solteros, porque aunque la verdadera y buena amistad no puede ni debe ser sospechosa en nada, con todo esto es tan delicada la honra del casado, que parece que se puede ofender aun de los mismos hermanos, cuanto más de los amigos.”

Quedó extrañado Anselmo al darse cuenta de que su amigo Lotario no frecuentaba la casa como antes. Se lo dijo y le comunicó que su mujer, Camila, también estaba sorprendida, pues ella era sabedora de la excelente amistad que los unía. Es más, le insistió en que no quería que ese comportamiento circunspecto echara por tierra el nombre por el que los conocían: “los dos amigos”.

Lotario era de la opinión de que “el casado a quien el cielo había concedido mujer hermosa tanto cuidado había de tener con los amigos que llevaba a su casa como en mirar con qué amigas su mujer conversaba, porque lo que no se hace ni concierta en las plazas ni en los templos, se concierta y facilita en casa de la amiga o la parienta de quien más satisfacción se tiene.

Anselmo andaba preocupado por la fidelidad de Camila y un día se lo confesó a su amigo Lotario. Quería saber si Camila le era fiel, pues según él, “no es una mujer más buena de cuanto es si no es solicitada, y que aquella sola es fuerte siempre  que no se doble a las promesas, a las dádivas, a las lágrimas y a las continuas importunidades de los solícitos amantes. Porque ¿qué hay que agradecer que una mujer sea buena si nadie le dice que sea mala?.  Le pide que sea el mismo Lotario quien la solicitase en amores , pues siendo su amigo, en el caso de que Camila sea vencida, él respetaría la amistad y se impondría la cordura.

Lotario le respondió con un largo discurso, empleando cuatro argumentos para que desistiera de lo que se proponía: a) La amistad tiene un límite. Este está en no utilizarla contra los deseos de Dios:” Los buenos amigos han de probar a sus amigos y valerse de ellos, como dijo un poeta, “usque ad aras”, (hasta el altar) que quiso decir que no se habían de valer en su amistad en cosas que fuesen contra Dios”; b) La utilidad. Se debe intentar realizar cosas de las que pudiéramos obtener algún provecho. “Las cosas dificultosos se intentan por Dios, o por el mundo o por entrambos a dos...la que tú dices que quieres intentar y poner por obra, ni te ha de alcanzar gloria de Dios, bienes de fortuna, ni fama con los hombres…no has de quedar ni más ufano, ni más rico, ni más honrado”; c) La estima y fama de la mujer. “Hase de guardar la mujer buena como se guarda y estima un hermoso jardín que está lleno de flores y rosas, cuyo dueño no consiente que nadie le pasee ni manosee.” ; d) La Biblia. Dios creó a Eva de una costilla de Adán. Este la miró y dijo: “Esta es carne de mi carne y hueso de mis huesos”; y Dios dijo: “Por ésta dejará el hombre a su padre y madre, y serán dos en una misma carne. Y entonces fue instituido el divino sacramento del matrimonio, con tales lazos que sólo la muerte puede desatarlos”

Viendo Lotario que no había razón que convenciese a Anselmo y, pensando que le podría ofrecer el asunto a otro, se ofreció a entrar en la prueba. Uno de los días que Lotario fue a comer a casa de Anselmo, le dijo este que se tenía que ausentar por motivos de negocios. Le pidió a Camila que atendiese en todo a Lotario. Después de comer, estando solos Lotario y Camila, manifestó Lotario que tenía sueño y se quedó dormido hasta que llegó Anselmo. Salieron de casa los amigos  y Anselmo le preguntó que cómo le había ido. Lotario le contestó que por ser la primera vez, se había limitado a elogiar su hermosura y discreción, contestando Anselmo que volvería a dejarlos solos.

Anselmo repitió una vez más el dejarlos solos, pero comprobó por el ojo de la cerradura que Lotario lo había engañado. Lotario cuando se quedaba solo no le decía palabra a Camila. Le reprochó Anselmo duramente el engaño. Lotario le prometió, bajo palabra de honor, que no volvería a ocurrir. Decidió Anselmo marcharse durante unos días fuera de su casa. Le dijo a Camila que atendiera en todo a Lotario. Después de tres días de ir a su casa, terminó por enamorarse de Camila y decidió requebrarla con razones amorosas y solícitas. Esta, sorprendida y confusa, se encerró en su aposento y le escribió la siguiente carta a su marido.

Comentario

El curioso impertinente es un episodio más intercalado en El Quijote. El estudio de estos episodios ha sido estudiado especialmente por Anthony Close. Llega este especialista a las siguientes conclusiones: a) El Quijote podemos verlo  como la crónica épico- burlesca de una  extensa novela; b) Del tronco de esa novela surgen diversas ramas que llamamos episodios; c) Estos episodios tienen una estructura coordinativa o yuxtapositiva, según tengan una relación más o menos estrecha con la trama del Quijote; d) Cuando se inicia un episodio se produce un “desenganche” de los personajes principales. En el caso del Curioso impertinente, don Quijote está durmiendo cuando los oyentes le piden al cura que lea la novela; e) Este es el único episodio de la primera parte que tiene una estructura yuxtapositiva. Sobre esto último, entiendo que Anselmo, padece cierta obsesión que raya en la locura por saber si Camila le será fiel; por lo tanto, sigue compartiendo con don Quijote cierta enajenación. En tanto que esta “rama” o episodio está ligada al “tronco” por una relación temática, su estructura sigue siendo coordinativa, igual que las otros episodios intercalados: Cardenio y Dorotea,  Marcela y Grisóstomo.

 Cesare  Segre considera que las interpolaciones en El Quijote tienen la función de representar “una especie de galería de los géneros literarios de su tiempo”. Este episodio, en concreto, se relaciona con la novela psicológica como muy bien precisó Menéndez Pelayo.

Interesante es para el análisis de esta novela recordar una vez más a Américo Castro en El pensamiento de Cervantes. Sostiene y demuestra el autor el tema de la realidad oscilante, es decir, Cervantes se introduce en la mente de sus personajes y nos expone la manera que ellos tienen de ver la realidad. Surge de esta forma el tema del “engaño a los ojos”. El máximo exponente de este engaño es don Quijote, confunde molinos con gigantes. Hay una confusión sensorial o física. Sus consecuencias tienen un sentido gracioso o burlesco; existen otros errores que consisten en “una mala interpretación de una realidad moral (típico ejemplo de Anselmo, creyendo que la virtud de Camila es como oro que puede ponerse al fuego para probar su pureza); las consecuencias de tales errores no suelen ser cómicas sino trágicas, y a menudo se castigan con la muerte”.

Cervantes, por boca de Lotario, viene a adverar que las pretensiones de Anselmo son un albur de espadas de las que sólo cabe esperar lágrimas y sangre.    




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