lunes, 23 de enero de 2012

SEGUNDA PARTE. CAPÍTULO XLII. SENTIDO EDUCADOR DE LA NOVELA. CONSEJOS DE DON QUIJOTE A SANCHO PARA JUZGAR






Los duques se habían quedado contentos con los acontecimientos de Clavileño y decidieron seguir adelante con sus burlas. Al día siguiente le dijeron a Sancho que se preparara porque iba a ser enviado como gobernador a la ínsula prometida. Sancho, después de su experiencia se había quedado algo afectado en sus ansias de gobierno, pues según él no merecía tanto la pena gobernar al hombre en la tierra cuando tenía, como él había visto, un tamaño tan pequeño.  Añadiendo a continuación que desearía más tener un pedazo del cielo que todas las ínsulas de la tierra.

Las afirmaciones de Sancho, fueron contestadas por el duque, diciéndole  que con la ínsula que le iba a dar, si la sabía gobernar podría alcanzar el cielo. Sancho la acepta, según él, “ni por codicia, ni por levantarme a mayores”  (ni por querer ser más de lo que soy), “sino por el deseo de probar a qué sabe ser gobernador”. El duque le replicó que “si una vez lo probáis, (…) comeros heis las manos tras el gobierno, ( no renunciaréis) por ser dulcísima cosa el mandar y el ser obedecido”; tras esto, Sancho le replicó que “yo imagino que es bueno mandar, aunque sea un hato de ganado”.

 El duque le dijo que al día siguiente tenía que partir por lo que habría que prepararle el traje adecuado, pues “los trajes se han de acomodar con el oficio o dignidad que se profesa”. Habiéndole dicho el duque que para un gobernador, tan importante son las armas como las letras, Sancho le contestó que de las primeras, pocas tenía, pero “básteme tener el Christus (la señal de la cruz)en la memoria”.

Don Quijote, cuando se dio cuenta de lo que pasaba, se llevó a Sancho aparte para aconsejarle en su nueva tarea. Lo primero que quiso que entendiera es que el nombramiento de gobernador no se debía a sus méritos, pues mientras que unos “cohechan, importunan, solicitan, porfían, … y no alcanzan lo que pretenden, llega otro y, sin saber cómo ni como no, se halla en el cargo y oficio que otros muchos pretendieron; y aquí entra y encaja bien el decir que hay buena y mala fortuna en las pretensiones”. A partir de los anteriores razonamientos, don Quijote le dio los siguientes consejos para juzgar

Has de temer a Dios, porque en temerle está la sabiduría y siendo sabio no podrás errar en nada.

 Has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que pueda imaginarse. Del conocerte saldrá el no hincharte como la rana que quiso igualarse con el buey.

Los no de principios nobles deben acompañar la gravedad del cargo que ejercitan con una blanda suavidad que, guiada por la prudencia, los libre de la murmuración maliciosa, de quien no hay estado que se escape.

  Haz gala, Sancho, de la humildad de tu linaje … y préciate más de ser humilde virtuoso que pecador soberbio.

Si tomas por medio a la virtud y te aprecias de hacer hechos virtuosos, no hay para qué tener envidia a los que padres y abuelos tienen príncipes y señores, porque la sangre se hereda y la virtud se aquista (se adquiere), y la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale.

Si trujeres a tu mujer contigo (porque no es  bien que los que asisten a gobiernos de mucho tiempo estén sin las propias), enséñala, doctrínala y desbástala de su natural rudeza. Si acaso enviudares…y con el cargo mejorares de consorte, no la tomes tal que te sirva de anzuelo y caña de pescar, y del “no quiero de tu capilla “ ( Los dos vienen a decir no utilices a tu mujer para que reciba los beneficios que tú simulas rechazar).

No te guíes por la ley del encaje (Juzga de acuerdo con la ley, no de manera arbitraria), que suele tener mucha cabida con los ignorantes que presumen de agudos.

 Hallen en ti más compasión las lágrimas del pobre, pero no más justicia que las informaciones del rico.

Procura descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas el rico como por entre los sollozos  e importunidades del pobre.

Cuando pudiere y debiere tener lugar la equidad, no cargues todo el rigor de la ley al delincuente, que no es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo.

Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva ( no admitas sobornos) sino con el de la misericordia.

Cuando te sucediere juzgar algún pleito de algún tu enemigo, aparta las mientes de tu injuria (olvídate de la ofensa que te hizo) y ponlas en la verdad del caso. No te ciegue la pasión propia en la causa ajena, que los yerros que en ella hicieres las más veces serán sin remedio, y si le tuvieren, será a costa de tu crédito, y aun de tu hacienda.

Si alguna mujer hermosa viniere a pedirte justicia, quita los ojos de sus lágrimas y tus oídos de sus gemidos, y considera de espacio la sustancia de lo que pide, si no quieres que se anegue tu razón en su llanto y tu bondad en sus suspiros.

Al que has de castigar con obras no trates mal con palabras, pues le basta al desdichado la pena del suplicio, sin la añadidura de las malas razones. Al culpado que cayere debajo de tu jurisdicción considérale hombre miserable (digno de misericordia), sujeto a las condiciones de la depravada naturaleza nuestra, y en todo cuanto fuere de tu parte, sin agravio a la contraria, muéstratele piadoso y clemente, porque los atributos de Dios todos son iguales, más resplandece y campea a nuestro ver el de la misericordia que el de la justicia



Comentario

El capítulo tiene, entre otras, dos lecturas:

1.       Desde el ámbito educativo

Uno de los hechos más importantes del Quijote es el sentido educador que Cervantes quiso darle a la obra. Atacó los libros de caballerías a través de desquiciamiento de caballero y sus innumerables hechos ridículos, pero también quería que el lector aprendiera de los buenos juicios de don Quijote.  Como dice Sánchez Escribano, en esta segunda parte tenemos “un doctrinal de gobernantes embutido en la novela”. Para D. Eisemberg en La interpretación cervantina del Quijote, “Las reformas más importantes son las que uno se lleva acabo en sí mismo. En las recomendaciones que da don Qujote a Sancho destacan aquellas que sólo pueden dirigirse al lector: primero temer a Dios, principio de la sabiduría, y después conocerse a sí mismo”. Raro es el comentarista que no ha destacado lo anterior: para Casalduero, el capítulo es un “Doctrinal de privados”; Martín de Riquer, estima que “Todos estos consejos o instrucciones forman parte de un fondo de moral común en varios libros y autores de la época. En este capítulo –una sucinta versión quijotesca de la educación de príncipes- don Quijote se refiere a los valores éticos, dejando caer a la vez una crítica a la justicia mal ejercida” (A. Basanta).
Desde la lingüística textual analiza los consejos Rafael Ernesto Costarelli en "La literatura de sentencias y los consejos de don Quijote". Demuestra el autor "cómo los consejos comparten marcas temáticas, estructurales y estilísticas con el grupo genérico de la literatura de castigos"

2.       Desde el ámbito jurídico

Los consejos de don Quijote a Sancho para realizar un buen gobierno se enmarcan dentro del mundo jurídico de la época. Uno de los libros más significativos para conocerlo es el de Carreras Artau, La Filosofía del derecho en el Quijote. José Antonio Lólez Calleja lo analiza en la revista El Catoblepas. Los rasgos generales del derecho, en la época de Cervantes, según Carreras, son los siguientes:

a)      “El derecho tiene un sentido ético. Se manifiesta en la rectitud moral que impregna los consejos de gobierno de don Quijote a su escudero;

b)      La concepción general del derecho se rige por el principio teológico - cristiano. Sancho aspira a ser un modelo de gobernador y para ello se bastaba con tener la señal de la cruz en la memoria, como le dice al duque.  El primer consejo que le da don Quijote, se afirma en el principio bíblico del temor de Dios;

c)       Se atribuye al derecho una función positiva, en virtud de la cual el gobernante está obligado a hacer el bien;

d)      La noción de derecho se comprende como indisolublemente unido a la fuerza. El duque le dice a Sancho que para un gobernador tan importantes son las armas como las letras

e)      Todos los campos del derecho se conciben como organizados en torno al principio de la tutela. En una sociedad así, dice Carreras, “el derecho lo define un sujeto superior que asume entero el poder o la facultad y es el encargado de promover absoluta e indefinidamente el bien de otro sujeto considerado inferior, y por lo mismo subordinado, tutelado”.

f)       Al ámbito del derecho procesal corresponde el consejo de “No te guíes por la ley del encaje”. Esta rama del derecho descansaba sobre dos ideas madre: el arbitrio judicial y el predominio del sistema inquisitivo. Respecto al arbitrio, se abre paso el principio jurídico de la necesidad de la defensa del reo en juicio, siguiendo las formas ordinarias del éste y de sentenciar conforme a ley y derecho, principio que es resueltamente afirmado por Soto, Simancas, Mariana, Saavedra y otros….”
 Interesante es el trabajo que con el título "Don Quijote, ética y argumentación judicial" realiza Miguel Mendoza Montes en la Revista del Instituto de la Judicatura Federal de Méjico. Demuestra el autor la vigencia que muchos de estos consejos tienen "a la luz de las modernas teorías de la argumentación con sus entendibles diferencias."

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