martes, 2 de agosto de 2011

SEGUNDA PARTE. CAPÍTULO IV. SANCHO Y EL BACHILLER ALIENTAN A DON QUIJOTE A BUSCAR NUEVAS AVENTURAS

En el capítulo anterior, el bachiller quiso saber quién era el autor del hurto del rucio de Sancho. Este se había marchado a su casa sin decirlo. Cuando regresó le dijo al bachiller que el autor del robo fue Ginés de Pasamonte. Se lo robó una noche cuando dormían en Sierra Morena, después de que se escondieron, cuando huían de la Santa Hermandad. Lo recuperó cuando acompañaba a la princesa Mitomicona. Iba Ginés en el rucio disfrazado de gitano.

Respecto a la segunda pregunta que hizo el bachiller: qué fue de los escudos que Sancho encontró, éste contestó que los gastó en favor de su persona, de su mujer y de sus hijos,  a cambio de los muchos palos que recibió; razonando, a continuación, que “cada uno meta la mano en su pecho y no se ponga a juzgar lo blanco por negro y lo negro por blanco, que cada uno es como Dios le hizo, y aún peor muchas veces”

Quiso saber don Quijote si habría una segunda parte, le contestó Sansón que unos opinaban que “Nunca segundas partes fueron buenas”, mientras que otros sí la esperaban; sin embargo, movido por el interés, si el autor encontraba material para su historia, seguro que la escribirá. Sancho, que lo oyó, le dijo que si buscaba el dinero, sería difícil que acertara, pues “las obras que se hacen aprisa nunca se acaban con la perfección que requieren”; continúa  diciendo que se fije bien el autor en lo que escribe, que ya le darían ellos motivos para escribir, pues si piensa que “nos dormimos aquí en las pajas” (no hacemos nada), “ténganos el pie al errar y verá del que cosqueamos”  (Haga por conocernos y verá quiénes somos). A continuación le pide a don Quijote que vuelvan a salir y a retomar las aventuras.

Relinchó Rocinante y tomándolo don Quijote por buen agüero, le pidió parecer al bachiller de cuál sería el mejor sitio para ir. Este le contestó que a Zaragoza, donde se celebraban unas justas en las que “podría ganar gran fama entre todos los caballeros aragoneses, que sería ganarla entre todos los del mundo”. A continuación,  le alabó su determinación de ir y le dijo que se cuidase, pues su vida le pertenecía a los muchos que lo necesitaban.

Sancho, tomando como referencia la frase que le había oído a don Quijote: “entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía”, puntualizó que su señor había sido demasiado osado  en sus aventuras y debía ser más moderado. Le advierte a don Quijote que si se digna en llevarlo con él, se limitaría a serle buen escudero y a cuidarlo, pero no a pelear contra nadie. Si después de todo le da una isla, la recibirá con agrado, pues “cuando te dieren la vaquilla, corre con la soguilla” y “cuando viene el bien, mételo en tu casa”(Los dos dicen lo mismo: hay que aprovechar las ocasiones cuando se presentan). Después de elogiarle el bachiller lo bien que habla, le dice que don Quijote no le dará una isla, sino un reino. Sancho contesta que “Tanto es lo demás como lo de menos” (Tan malo es pasarse como quedarse corto), aunque él siempre sería Sancho; a esto contesta el bachiller que “Los oficios mudan las costumbres, y podría ser que viéndoos gobernador no conociésedes a la madre que os parió)

Por último le pide don Quijote al bachiller que componga unos versos que traten de la despedida que le pensaba hacer a Dulcinea del Toboso. Le pide que no diga a nadie nada, pues saldría dentro de unos días. Sancho se marchó para preparar las cosas necesarias para la partida.

Comentario

Cuando inicié el blog pensé que deberíamos estudiar el concepto de verdad en El Quijote. He recurrido a lo largo de los comentarios al libro de Américo Castro, El pensamiento de Cervantes; pero además, he tenido en cuenta otros estudios que creo que complementan lo ya dicho por Castro. He resaltado el artículo de Alexander Parker, El concepto de verdad en el Quijote. La tesis de Parker, que he expuesto en otros comentarios es que la verdad es la correspondencia con los hechos. En este sentido, las personas pueden modelar la verdad, pues como dice Sancho, “cada uno es como Dios le hizo”, pero eso no quita para que la realidad es como es. La realidad es algo objetivo. Sin embargo, cuando la interpretamos lo hacemos movidos por un cúmulo de circunstancias de las cuales la más importante es el interés.

Sancho, cuando salió de su casa iba engañado, creyendo que conseguiría una isla. Ello le proporcionaría riquezas y poder. Se dio cuenta de que su señor estaba loco, pero la ambición pudo más. No se olvidaba de su familia y cuando encontró los cien escudos los guardó, pensando en su mujer y sus hijos. No quiso indagar en saber quién era el dueño del dinero. Se justifica desde lo particular, desde lo que su caso representa. Probablemente el dinero pertenecía a Cardenio; Sancho y don Quijote se lo deberían haber preguntado: esta es la verdad y la realidad. Sin embargo, el interés, en este caso, mirar por su familia, le hace aplicar un principio: “cada uno meta la mano en su pecho…”, para modelar la realidad y la verdad.

Cuando don Quijote le preguntó al bachiller que si iba a salir una segunda parte, este le contesta que las opiniones de la gente estaban divididas, mientras que unos consideraban que “nunca segundas partes fueron buenas”, otros querían seguir divirtiéndose con los lances de don Quijote. Sin embargo, añadía él, si salen nuevas aventuras, seguro que se publicarán, pues el interés, entiéndase el dinero que proporciona la publicación del libro, estimulará al autor. Queda bien patente que el interés, mueve la voluntad y con ella la forma de apreciar la verdad

El bachiller era muy socarrón, “amigo de donaires y de burlas” y para ser coherente con la frase de Sancho, “cada uno es como Dios le hizo”, continúa burlándose y mintiendo a don Quijote. ¿Por qué le miente?. Sencillamente, para divertirse. Alaba a don Quijote, sabiendo que estaba loco, esta era la realidad, pero él la interpreta a su gusto y manera. Por lo tanto, la verdad está cambiada porque así le interesa a él. La verdad y con ella la realidad es que el bachiller debería haberse abstenido de incitar a don Quijote a salir de nuevo; sin embargo, quiere que don Quijote siga siendo motivo de risa y elogia sus acciones.
De lo anterior deduzco que el viejo axioma: realidad y verdad se corresponden; lo tuvo muy en cuenta Cervantes. Son los intereses de las personas los que hacen que la verdad cambie, según en lo que les afecte a ellas.

He dejado para el final del comentario de este capítulo el problema que la pérdida del rucio de Sancho presenta en las ediciones del Quijote: 
a)En la edición prínceps , de 1604, publicada en 1605, se alude a la falta del asno y se presenta a Sancho sin él, sin contar "cuándo ni como desapareció el animal".( Francisco Rico. op. cit.)
b) Ante las críticas que suscita este hecho, en una segunda edición de 1605, Cervantes inserta en esta nueva impresión dos referencias al burro que presentan incoherencias en la aparición del animal: primero nos sitúa a Sancho cabalgando sobre el pollino y posteriormente echándolo de menos.
c) La forma que tiene Cervantes de salir de esta embrollo es poniendo en boca de Sancho en la segunda parte del Quijote, de 1615, en el capítulo que comento, una aserción tan desmedrada de lo que había ocurrido,  en las ediciones de 1605, que parece un sarcasmo del "yerro cometido en la segunda edición de 1605: intercalar la adición relativa a la pérdida del asno del punto que le corresponde".  (He seguido, en este resumen,  a Francisco Rico en la op. cita. Los que quieran consultar este problema filológico deben acudir a Rico en la op cit. págs 1107-1111)




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