martes, 20 de septiembre de 2011

SEGUNDA PARTE. CAPÍTULO XV. EXPLICACIÓN DE LA LOCURA DEL CABALLERO DE LOS ESPEJOS Y DE SU ESCUDERO



Don Quijote iba contento por haber vencido al de los Espejos, pero especialmente porque esperaba que volviese y le contase si seguía Dulcinea encantada; sin embargo este último sólo buscaba como bizmarse.

El autor de la historia explica a continuación cómo surgió que el bachiller Sansón Carrasco se enfrentase a don Quijote. Según dice se fraguó esta salida cuando se reunieron en casa del cura, éste, el barbero y el bachiller. Allí decidieron no oponerse a la salida de don Quijote para no contravenirle. Posteriormente sería el bachiller el que le saliera al encuentro y, con algún pretexto, se enfrentarían con él, lo vencería y le pondría como condición que no volviera a salir de su casa en dos años. No lo logró, “por no haber hallado nidos donde pensó hallar pájaros” (Expresa que no se ha logrado aquello que se pretende; salió todo al revés de como se esperaba)

Dado el resultado de la aventura, Tomé Cecial le dijo al bachiller: “tenemos nuestro merecido: con facilidad se piensa y se acomete una empresa, pero con dificultad las más veces se sale de ella. Don Quijote loco, nosotros cuerdos, él se va sano y riendo; vuestra merced queda molido y triste. Sepamos, pues, ahora cuál es más loco, el que lo es por no poder menos o el que lo es por su voluntad”.

Tomé Cecial regresó a su pueblo y el bachiller fue a buscar un algebrista que lo curara y a imaginarse cómo se vengaría de don Quijote.



Comentario

Una vez más aparece el tema de la locura en este capítulo. En capítulos anteriores, he citado el libro de Avalle Arce, Don Quijote como forma de vida, en el que defiende la tesis de que probablemente Cervantes leyó el tratado de Ánima et vita, de Juan Luis Vives. Sostiene allí Juan Luis Vives que en el alma existen las siguientes cuatro facultades: la imaginativa, la memoria, la fantasía y la estimativa. Don Quijote, según Avalle Arce, tiene lesionadas la imaginativa y la fantasía.  

R.O. Jones, en el tomo 2 de la Historia de la Literatura Española considera que es muy probable que el concepto de locura lo tomara Cervantes de dos libros:

 a) El examen de ingenios, del doctor  Huarte de San Juan, que explicaba la psicología humana ateniéndose a la teoría de los humores;

b) El Elogio de la locura, de Erasmo.  En este libro,” la locura elogia todas su manifestaciones entre los hombres como acto de homenaje a ella, permitiendo con esto a Erasmo satirizar un amplio campo de la conducta humana” (R.O. Jones).  La locura, que es la que habla en el libro, parte de la premisa de que la mayoría de los hombres están locos, y de que ella es más apreciada que la sabia razón. Nos dice la locura que “se ven locos por todas partes riéndose los unos de los otros, consiguiendo así divertirse mutuamente, hasta el punto de que el más loco ríe de mejor gana que el que no lo es tanto”. Si vemos lo que le dice Tomé Cecial al bachiller, “Don Quijote loco, nosotros cuerdos, él se va sano y riendo; vuestra merced queda molido y triste”. ¿Acaso estas palabra de Tomé, comentando la escena del enfrentamiento entre don Quijote y el bachiller, no son el ejemplo de lo que anteriormente dice Erasmo?
Anteriormente, en el libro,  la locura ha elogiado el Amor  Propio como uno de los componentes de la felicidad.: “es él quien hace que cada uno se muestre orgulloso de su aspecto, de su ingenio, de su cuna, de su condición, de sus costumbres y de su patria”. El bachiller se sintió humillado en su amor propio por el castigo que le infringió don Quijote. En respuesta a Tomé que le había pedido que regresaran a sus casas, contesta el bachiller: “pensar que yo he de volver a la mía hasta haber molido a palos a don Quijote es pensar en lo excusado”. El bachiller se sentía superior a don Quijote: era más fuerte que él. Por esta razón, quiere vivir con la misma ilusión que antes. Es el Amor Propio de la locura el que lo anima a

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