domingo, 27 de febrero de 2011

Para leer El Quijote


Me propongo en este blog acercar al lector la lectura del Quijote  a través de algunas de las críticas que sobre el mismo se han efectuado. Es un hecho ostensible que el propósito  de Cervantes es realizar una parodia de los libros de caballerías. A este efecto escribe en el prólogo: ”Llevad  la mira puesta a derribar la máquina mal fundada de estos caballerescos libros, aborrecidos de tantos y alabados de muchos más; que, si esto alcanzásedes, no  habríades alcanzado poco”.  El fin lo consigue y así lo demuestra un contemporáneo suyo, el dramaturgo Tirso de Molina que, según Rodríguez Marín, llamó a Cervantes en sus Cigarrales, “executor acérrimo de la expulsión de andantes aventuras”.
En esta línea de ridiculizar los libros de caballerías, como fin que se propuso Cervantes se han apoyado eminentes críticos para interpretar El Quijote, como es el caso de Menéndez Pidal. Tal interpretación se ha vito apoyada por haberse encontrado el libro el  Entremés de los romances. Al protagonista,  un labrador llamado Bartolo, se vuelve loco de la lectura del Romancero, toma los nombres de diversos personajes que ha leído y se marcha de su casa; después de salir malparado en una aventura, su padre lo encuentra y lo devuelve a su casa para que se reponga. Dado que tras su primera salida a don Quijote, también lo lleva a su aldea un vecino suyo, este hecho ha servido como apoyo para argumentar la relación que pueda tener el Entremés con El Quijote, en el sentido de ser precedente del mismo.  Otros críticos se apartan de esta interpretación, tal es el caso de Avalle-Arce, además de otros muchos, para quien,  en Historia y Crítica de la Literatura Española, tomo 2, sostiene que don Quijote regresa a su aldea para coger a su escudero Sancho Panza, y ello da pie para la creación cervantina de la novela.
Tal envergadura toma la creación cervantina que don Quijote llega a tomar realidad independiente del autor que la crea. Tal es el caso de Unamuno, tanto es así que en Vida de don Quijote y Sancho, don Quijote encarna la filosofía del hombre español, del español de a pie. Se pregunta Unamuno: ¿Hay una filosofía española, mi Don Quijote? Sí, la tuya, la filosofía de Dulcinea, la de no morir, le de creer, la de crear la verdad…Esta filosofía surge del corazón”…Esta visión subjetiva de la verdad Unamuniana se amplía más adelante, al final del libro, con estas palabras: “no fue su vida sino sueño de locura. ¡La vida es sueño! Tal es la verdad a que con su muerte llega don Quijote”.  Esta visión idealista y romántica ha sido muy fecunda desde el Romanticismo y ha dado páginas imborrables en la Literatura Universal y especialmente en la Generación del 98, en España.
Esta visión idealista de Don Quijote ha sido perfectamente elucidada por Américo Castro y su libro El pensamiento de Cervantes. En él se defiende la tesis de lo que denomina “realidad oscilante”. Las cosas cambian en función del sujeto que las ve. Este tipo de pensamiento idealista, basado en el pensamiento renacentista de Cervantes da pie para interpretar el libro desde este punto de vista. Sin embargo, quiero retomar un punto de vista que sostuvo un ilustre hispanista: Alexander A Parker. Para este autor, en un artículo que publicó en la R.F.E. “El Concepto de la verdad en el Quijote”, es posible sostener una visión del libro, dentro de la filosofía realista. La verdad no es subjetiva, como se interpreta por los que apoyan el punto de vista idealista; la verdad es objetiva. La verdad se corresponde con la realidad, y la realidad es la que se corresponde con los hechos.
Desde este punto de vista, real, objetivo, la realidad es la que es. Si cambia es porque las personas la cambian porque así les interesa a ellas. Con nuestros testimonios, las personas cambiamos la verdad. Lo hacemos porque así nos interesa. Una lectura desde el realismo nos permitirá ver El Quijote hoy en día, con la misma validez que tuvo en el siglo XVII.
Quisiera señalar dos aspectos más que pueden ser útiles para el análisis del libro: a) El humor; b) La moralidad de los personajes. Para el primer apartado es muy útil tener en cuenta el libro de Daniel Eisenberg: La interpretación cervantina del Quijote. Para el segundo aspecto, además del ya nombrado de Eisenberg, el imprescindible de Américo Castro El Pensamiento de Cervantes.
Para la lectura del Quijote, especialmente importante es la edición de Francisco Rico. Ed. Crítica; la de Martín de Riquer: editorial Planeta;  la ed. Del IV centenario. Reales Academias de la Lengua: ed. Anagrama, además de las de Espasa, Cátedra, SM. El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Invitación al Quijote, 2 libros: ed. Lundwer Editores,… etc.
Francisco Rico, excelente exégeta textual del libro, ha publicado en 2015 una edición en la ed. Alfaguara, "un texto crítico del Quijote establecido a partir del examen de todas las ediciones significativas, antiguas y modernas, y con la aplicación de los métodos filológicos más rigurosos"
El Blog se dirige a todos aquellos que aún no hayan leído El Quijote. Se organiza en un resumen, siguiendo su estructura  y un ligero comentario de aquellos aspectos más valorados por la crítica.

 
   

2 comentarios:

  1. Caminante no hay camino, se hace camino al andar.
    Enhorabuena!

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  2. Gracias por este blog!!!!! me encanta el quijote!

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